¿Cómo saber si mi hijo o hija tiene disgrafía?

¿Te has fijado en cómo es la letra de tu hijo o hija? …¿Tendrá disgrafía?

Normalmente se da más importancia a las dificultades relacionadas con la lectura que con la escritura, salvo cuando aparecen errores ortográficos o la letra es imposible de entender llegando incluso a que el profesorado baje la nota o se niegue incluso a corregir los exámenes.

¿Le gusta escribir?

La escritura es una de las adquisiciones más complejas para el cerebro, pues requiere la coordinación de distintas habilidades o procesos motrices, cognitivos y lingüísticos.
Cuando hablamos de escritura podemos hablar de escritura reproductiva (copiar) que requiere menos esfuerzo que la escritura productiva, en la que las habilidades que se requieren son mucho mayores, ya que necesitan organizar el discurso y elaborarlo correcta y coherentemente.
Un alto porcentaje de niños que presentan dificultades a nivel de aprendizaje de la lectura, ven reflejados en la escritura estas mismas dificultades, principalmente de correspondencia fonema – grafema, a lo que se pueden añadir otras alteraciones en el trazo (direccionalidad, fuerza, linealidad, tamaño…).

Las etapas por las que pasamos hasta que aprendemos a escribir correctamente son varias:

  Etapa Precaligráfica: se caracteriza por un trazo inseguro, tembloroso y retocado.
  Etapa Caligráfica: empata con la anterior y se caracteriza por tener un periodo donde se va adquiriendo fluidez y más adelante sigue con la normalización del tamaño de la letra.
  Etapa Postcaligráfica: en esta etapa los chicos y chicas ya tienden a realizar su propia letra con modificaciones que les facilitan escribir sobretodo más rápido, ya que en esta etapa es necesario tomar apuntes, tienen que hacer exámenes escritos con un tiempo determinado… Esta etapa llega hacia los 12 o 13 años.

¿Se entiende lo que escribe?

Hablamos de disgrafía cuando la letra es ilegible, lenta e irregular, ortografía deficiente con uniones y fragmentaciones inadecuadas y otros errores de precisión, redacción pobre…, siempre teniendo en cuenta la edad del niño y que estas dificultades se den no asociadas a un retraso cognitivo o madurativo por falta de estimulación, escolarización…
No todas las disgrafías son iguales, por lo que hablamos de distintos tipos según las características:

   Disgrafía adquirida: causadas por un daño cerebral en personas que aparentemente antes de la lesión no presentaban dificultades en este sentido.
   Disgrafía evolutiva: son debidas a alteraciones funcionales que limitan el aprendizaje inicial de la escritura. Dentro de este tipo distinguimos:

Disgrafía Evolutiva Motriz: afecta a la ejecución y forma de la escritura. Se caracteriza por ser poco legible, irregular, escasa habilidad para dibujar y realizar un trazo fluido, pero sin problemas para codificar el lenguaje.
Disgrafía Evolutiva Léxica (Disortografía): en este caso se relaciona más con errores ortográficos y de morfosintáxis, ya que las dificultades en las habilidades lingüísticas están muy afectadas.

Normalmente no se da una disgrafía pura. Suelen aparecer características de ambas predominando más de una que de otra habitualmente. En este caso hablamos de Disgrafía Mixta.

¿Comete muchas faltas de ortografía?

Independientemente del tipo de disgrafía, lo más importante es detectar las dificultades a tiempo y poder intervenir para poder evitar que, al llegar a etapas superiores, la necesidad de escribir a un ritmo alto y no poder hacerlo con letra legible, haga que estos chicos se frustren porque no tienen tiempo para poder hacer un examen con letra clara, si lo escriben con letra clara para que los corrijan no les da tiempo de expresar todo lo que quieren…, y como normalmente al no haber diagnóstico no se exige al profesorado que la evaluación sea oral, son alumnos desmotivados que en ocasiones se frustran tanto, que prefieren dejar de demostrar lo que saben y pasar desapercibidos, e incluso pueden llegar a considerarse como alumnos “flojos”.
Algunas de las cuestiones que debemos valorar cuando llegan niños o adultos con dificultades en la escritura son, aparte de descartar problemas en las habilidades del desarrollo (lenguaje, cognición, lectura…), nos fijaremos en aspectos como:

   Postura al escribir (colocación del cuerpo en relación a la mesa, apoyo de los pies, hombros, antebrazos y distancia al papel mientras escribe…)
  Colocación de la mano (teniendo en cuenta la edad del niño. Los más pequeños no hacen la pinza sino la prensión con la mano al completo hasta que poco a poco realizan o deben realizar la pinza tridigital. Nos fijaremos en cómo apoya la mano en la mesa…).
  Presión (tener en cuenta cómo aprieta y marca en el papel. Pero debemos tener en cuenta el tipo de lápiz que está usando: blando, duro, circular ancho, circular estrecho, triangular…)
  Colocación del papel a la hora de escribir (recto, hacia un lado, hacia el otro…)
  Características de la letra tanto mayúscula como minúscula (ligada, script, estable o cambia…)
  Errores que comete (ortografía arbitraria, ortografía reglada…)
  Lateralidad (diestro, zurdo, en proceso…), ya que todos los aspectos anteriores se evalúan de manera diferente si es diestro o zurdo, pues la posición de la mano, papel… varía.
  Tiempo que requiere para escribir. En este caso debemos tener en cuenta si acaba las tareas en clase, si completa los dictados o necesita que le repitan o copiarse de un compañero..; si le da tiempo de copiar de la pizarra, de hacer un examen.., si al intentar escribir más rápido cambia la letra mucho…
  Motivación e interés por la escritura.
  Si realiza movimientos que indican tensión al escribir: morderse los labios, fruncir el ceño…
  Otros…

¿Es lento o le cuesta acabar los trabajos o exámenes?

Como se puede apreciar, son muchos los aspectos a tener en cuenta cuando valoramos una escritura alterada, por lo que siempre debe de acudirse a un equipo de profesionales cualificados que cuenten con los conocimientos y herramientas para evaluar, detectar dónde está la principal dificultad o dificultades y saber intervenir con las estrategias más adecuadas en cada caso. Todo esto asesorando siempre a la familia y a los docentes de cómo pueden ayudar al chico o chica a no sentir frustración a la hora de escribir.
Recordemos que no todas las pautas valen para todos los casos, y es recomendable siempre realizar una valoración específica de cada persona, por eso consideramos que a modo de resumen les facilitamos algunas aspectos generales a tener en cuenta con vuestro hijo o hija, e incluso con ustedes mismos para poder detectar dónde pueden estar las causas de una escritura alterada, e intentar corregirla:
Corrección de hábitos inadecuados al escribir:
  Postura, sujeción del lápiz, organización de la escritura en el papel (dependiendo de la edad recomendaremos folio en blanco, pauta, doble pauta, cuadro, cuadro con pauta… Para que lo tengan en cuenta en infantil se recomienda folio mientras que lo más complejo será cuadrícula, que es más propia de Secundaria).
  Desarrollo del lenguaje en relación a la redacción.
  Motivación por realizar tareas escritas.
  Tiempo que tarda en hacer las tareas en relación a los demás o, en caso de no tener a otro chico de referente, hacer cálculo aproximado de lo que sería esperado.
  Observaciones del profesorado…

Recuerda que muchas disgrafías aparecen en secundaria, cuando los chicos y chicas requieren escribir más rápido. Si detectas que tu hijo o hija tiene problemas en la escritura solicita una valoración o atiende a los aspectos que te hemos mencionado y procura regular la conducta escritora.

Si no sabes cómo hacerlo te recomendamos que consultes a un especialista.

 


Mª Macarena Álvarez Hernández

(Psicóloga – Logopeda – Maestra)