El autismo y yo…una carta desde el corazón

 

Nunca tuve claro cuál sería mi profesión, hasta que un día descubrí que existía una que se llamaba logopedia. Descubrí que me gustaba porque tenía que ver con la voz, aspecto que siempre me había encantado, lo que no sabía es todo lo que esta maravillosa profesión podía abarcar y tratar, entonces, me embarqué en el sueño (para mi era un sueño ir a la universidad) de comenzar a estudiar para ser logopeda.

 

Mientras estudiaba, se me presentó la oportunidad de hacer un voluntariado en APANATE (Asociación Canaria del Trastorno del Espectro del Autismo), al cual accedí encantada, ya que dicha asociación es un referente para todos en nuestra comunidad autónoma. Fue ahí donde comenzó mi aventura, donde descubrí que el autismo iba a ser un pilar fundamental en mi profesión, y así ha sido hasta día de hoy.

 

Es por ello, que con motivo del Día Mundial sobre la Concienciación sobre el Autismo, desde nuestro centro hemos querido redactar un artículo más personal, haciendo referencia a lo que estas personas nos aportan en nuestro día a día.

 

El trastorno del espectro del autismo, como su propio nombre indica, es muy variopinto, tal y como somos absolutamente todas las personas de este mundo. Si tuviera que quedarme con algo de todo lo que he aprendido con todos y cada uno de los pacientes que han confiado en mí sería muy difícil, pero lo que si tengo claro es que me han enseñado a ver las cosas de otra manera, me han hecho más empática y me han demostrado que en la simpleza de los pequeños detalles de la vida se puede encontrar la felicidad.

 

Me encanta ver sus caras cuando observan y disfrutan viendo detenidamente una pelota con luces, escuchar una canción, cuando te abrazan porque verdaderamente necesitan ese abrazo para sentirse mejor…y así podría estar nombrando infinidad de cosas.

 

Pero todo en el camino no ha sido fácil. Está ese momento tan difícil cuando les comentas a unos padres un posible diagnóstico sobre su hijo/a que no esperan, porque cuando tienes un hijo piensas y deseas que todo sea perfecto. Esta situación es muy compleja, los padres pasan por diversas fases (culpa, rabia, duelo, negación hasta que llegan a la aceptación) y éste, es un largo camino hasta la total aceptación y asimilación para poder luego ayudar a la persona con autismo.

 

Por otro lado, cuando una familia llega a nosotros con las expectativas de mejorar la calidad de vida de su hijo/a, sobre todo, esperando el deseado momento que quieren todos los padres, que su hijo/a hable. Muchas veces esto no ocurre, porque como bien sabemos dicho trastorno abarca desde personas verbales a las no verbales, y es muy duro decirles a unos padres esperanzados que su hijo/a no va a hablar. Afortunadamente, la comunicación no sólo se basa en palabras orales y dependiendo de la afectación, tenemos infinidad de recursos para enseñarles a comunicarse y a mejorar su día a día, porque todos tenemos derecho a comunicarnos y a sentirnos comprendidos por el mundo que nos rodea.

 

Otro aspecto complicado que aparece mucho en estas personas es el tema conductual. Muchas veces dificulta bastante el trabajo con los chicos. Sin embargo, todo ello con esfuerzo, paciencia, cariño y coordinación con los distintos profesionales se puede regular para una mayor calidad de vida de los chicos y sus familias.

 

A pesar de que a veces es complicado, tengo clarísimo que todo eso queda olvidado cuando comienzan a decir sus primeras palabras, cuando empiezan a comprender lo que les ocurre y lo verbalizan, cuando son capaces de utilizar un comunicador, cuando aprenden a leer, a escribir…porque si algo tengo claro es que son personas con infinidad de posibilidades para hacer lo que quieran (siempre dependiendo del grado de afectación) pero aún así, nunca debemos limitarlos, porque los límites y las barreras los ponemos únicamente nosotros. Esto ocurre con todas las personas, tengan o no autismo.

 

Si nos centramos en lo que sí pueden hacer y no en lo que no son capaces, se pueden conseguir grandes logros.

 

He visto a personas con autismo patinar, montar en bicicleta, hacer teatro, tocar el

piano…muchas de estas cosas no las sé hacer yo, así que quitémonos la venda de los ojos y miremos más allá de una etiqueta, antes que todo son personas como tú y como yo.

 

Les animamos a que se informen y eliminen de sus mentes los mitos que existían sobre el autismo anteriormente. Porque sí están en nuestro mundo, porque muestran cariño, abrazan, besan…y tienen tanta necesidad de relacionarse con los demás como nosotros. Evidentemente procesan y ven las cosas de manera diferente, pero ¿Y lo enriquecedora que es la diversidad y las diferencias en nuestras vidas? Además, ¿Quién no necesita de vez en cuando alejarse de la realidad y disfrutar de la soledad?

 

Y ya para finalizar, sólo puedo dar las GRACIAS en mayúsculas, porque encontrarme con ellos en el camino ha sido de lo más bonito que me ha pasado en mi profesión y en la vida. Esa transparencia, esa ausencia de maldad, la sinceridad con la que actúan, a mi me han hecho mejor persona y me ha aclarado que mientras siga ejerciendo esta profesión, el autismo será una de mis prioridades en el trabajo. El mundo sería mucho mejor si adquiriéramos muchas de las cualidades que presentan estas personas.

 

Me queda muchísimo por aprender sobre este trastorno y espero seguir teniendo la oportunidad de formarme y aprender cada día más de ellos.

 

Sin más, como dijo en su día en los premios Goya el gran Jesús Vidal, “gracias por enseñarme a ver las cosas con la inteligencia del corazón”.

 

El autismo es un sinfín de piezas de puzle de maravillosos colores con un engranaje perfecto, que sólo necesitan respeto y que ayudemos todo lo posible a dar visibilidad para una mayor inclusión en un mundo donde hay cabida para todos.

 


Yaiza Martín Abreu

Logopeda especialista del CLPMA