Juegos y emociones

 

 

El desarrollo del juego dentro del ambiente educativo o reeducativo de cualquier niño o niña constituye una de las herramientas poderosas y efectivas en un contexto terapéutico.

 

Por ello, la acción de jugar en donde el niño o la niña se mueva libremente nos permite observar y analizar cada situación que ocurra, y es ahí, donde las emociones forman un papel importante.

Niños y niñas expresan de una forma natural y abierta sus emociones bien sea por su voz, su postura corporal, mirada, lenguaje, ritmo motor, respiración etc.

 

Un niño o niña que tiene un ritmo motor alto, con un volumen de voz fuerte puede que presente intranquilidad incluso exprese enfado, puede que también existan otros momentos donde se observe inseguridad o retraimiento por un rechazo a un juego o zona determinada.

 

Desde esta perspectiva terapéutica, los pequeños durante la actividad libre pueden también, seleccionar un rincón o un momento determinado de la terapia donde puedan sentirse seguros, bien y disfruten del momento superando miedos e inseguridades. Consiguiendo así, su desarrollo de habilidades que le permiten una actitud de reafirmación personal.

 

Por todo ello, es de vital importancia tomar conciencia de las emociones, identificarlas y poder gestionarlas de una manera correcta ante situaciones de la cotidianidad.

 

El juego fortalece la inteligencia emocional, refuerza las relaciones entre familiares, amigos y permite exteriorizar y gestionar las emociones.

 

Partiendo del autor Daniel Goleman en su libro “Inteligencia Emocional” (1995); la inteligencia emocional tiene que ver con cincos puntos principales: conocer las propias emociones, manejar las emociones, reconocer las emociones de los demás, establecer relaciones y motivarse así mismo.

 

“[…] Sentir emociones es lo que hace nuestra vida rica” – Daniel Goleman –

 

Por lo tanto, la unión de tales conceptos “juegos y emociones” nos permite entender, reconocer y expresar las mismas, en un contexto libre.

 

Desde esta perspectiva, se desarrollará la auto-reafirmación de cada niño y niña permitiéndole en un futuro, desenvolverse con seguridad en cada contexto que interactúe.

 

En casa es fundamental tener en cuenta el estado emocional e intereses de los hijos o hijas, para así poder escoger los juegos apropiados a cada momento. Asimismo los adultos deben tener en cuenta que también se transmiten las propias emociones, y como adultos y responsables de la estimulación, deben saber regular aquellas que pueden desfavorecer una interacción como son el enfado, tristeza…, simplemente por haber tenido un mal día en el trabajo, discusión con la pareja…

 

En nuestros centros, tenemos en cuenta las necesidades de cada personita, y adaptamos nuestros objetivos de manera coordinada con otros profesionales y la propia familia que siempre están implicados en el tratamiento, con el objetivo principal de facilitar la expresión y regulación emocional en las interacciones con los iguales o mayores.

 

Recuerda que: “EL NIÑO O NIÑA ES UN TODO Y COMO TAL SE DEBE DE VER, TENIENDO EN CUENTA TODOS LOS FACTORES QUE LE RODEAN”.

 


 

Candelaria Carmen Mora

Especialista CLPMA