¿Se aprende jugando?

Como bien sabemos en cualquier contexto lúdico, el aprendizaje cobra gran interés para el buen desarrollo evolutivo porque, emerge naturalidad, espontaneidad y un desarrollo de habilidades sociales que influyen en nuestro bienestar y en el equilibrio emocional.

Por tanto, podemos entender que dentro del ámbito psicomotriz como metodología en el juego libre y espontáneo, éste propicia al buen desarrollo de habilidades sociales, donde los niños y niñas puedan expresar sus emociones, desarrollar su creatividad, afianzar su personalidad y crecer en sus procesos cognitivos como la atención.

Ellos y ellas están simplemente jugando, están disfrutando, creando y sobre todo, están motivados en aquello que están elaborando bien sea un juego simbólico, representación de un pequeño personaje, construir una torre con legos o dibujando y pintando, aunque nosotros como especialistas tengamos nuestros propios objetivos terapéuticos.

Enmarcado todo ello, en un contexto de iguales y es ahí, dónde se aprende tanto a respetar un turno de juego, de habla como una habilidad como es la empatía y el respeto.
Los niños y niñas están plenamente atentos en este entorno y en estas actividades porque simplemente les es atractivo y se sienten bien y motivados.

Es por todo ello, que la terapia en habilidades sociales o relacionales, cobra una gran importancia en sus procesos cognitivos favoreciendo a su vez una rica interrelación entre sus iguales y adultos en diferentes contextos sociales.

¿Por qué usar los juegos como método de aprendizaje?

Los hábitos normales de un niño son comer, jugar, aprender y dormir. De ahí que usemos el juego como método de aprendizaje, ya que se encuentra implícito en sus hábitos.
Jugando de una manera global nos relacionamos con el entorno, aprendemos a socializarnos y desarrollamos la creatividad.

La emoción, la sorpresa y el movimiento son estímulos suficientes para que un niño o niña quiera seguir jugando. Los juegos nos presentan un amplio recurso para gestionar la motivación.
Según el tipo de dificultad que presenten, las necesidades serán diferentes, pero en cualquier caso la motivación por aprender será la misma, sólo depende de usar el juego apropiado en función de las necesidades específicas que presente cada niño y niña.

Nuestra intervención se basa en el uso de estrategias diseñadas a encaminar a los niños hacia su desarrollo no sólo físico sino también sensorial, emocional, cognitivo.., favoreciendo entre otras la capacidad de representación a través, del juego y movimiento libre.
Estas habilidades constituyen por tanto, una psicomotricidad educativa y preventiva para ayudar al niño o niña a vivir de una manera más armónica en su desarrollo madurativo.

“La psicomotricidad integra las interacciones cognitivas, emocionales simbólicas y sensoriomotrices en la capacidad de ser y de expresarse en un contexto psicosocial. Desempeña un papel fundamental en el desarrollo armónico de la personalidad”

(Berruezo 1996, 60, citado por Lázaro, 2000.Pág.21)


Candelaria Mora Rodríguez
Pedagoga del C.L.P.M.A. Especialista en Diversidad Funcional.