Síndrome de Asperger

CLASIFICACIÓN, DEFINICIÓN Y ETIOLOGÍA DEL SÍNDROME DE ASPERGER.

Comenzaremos por aclarar la actual clasificación del Síndrome dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V).

En el DSM-IV, la categoría de los Trastornos Generalizados del Desarrollo comportaban cinco subtipos de autismo: el Trastorno del Autismo, el Síndrome de Asperger, el Trastorno Desintegrativo Infantil, el Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado (TGD no especificado) y el Síndrome de Rett.

Actualmente, el DSM-5 ha sustituido cuatro de estos subtipos (Trastorno del Autismo, Síndrome de Asperger, Trastorno Desintegrativo infantil y TGD no especificado) por la categoría general “Trastornos del Espectro del Autismo” (TEA). El Síndrome de Rett ya no forma parte de este sistema de clasificación.

En lugar de hacer distinción entre estos subtipos, la definición diagnóstica del DSM-5 especifica tres niveles de gravedad en los síntomas, así como el nivel de apoyo necesario.

 

DEFINICIÓN

El Síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo, considerado como un trastorno neuro-biológico en el cual existen dificultades en los siguientes aspectos del desarrollo:

  • Conexiones y habilidades sociales.
  • Uso del lenguaje con fines comunicativos.
  • Características de comportamiento relacionados con rasgos repetitivos y perseverantes.
  • Limitada gama de intereses.
  • En la mayoría de los casos, torpeza motora.

Los niños con este diagnóstico tienen grandes dificultades en los aspectos sociales, conductuales y comunicativos. Cada niño no es igual, pero algunas características que se puedan dar son:

  • Socialmente torpe y difícil de manejar en su relación con otros (niños/adultos). Ingenuo y crédulo.
  • Problemas para comprender los sentimientos y las intenciones de otros.
  • Dificultades para llevar y mantener el ritmo normal de una conversación.
  • Literal tanto en el lenguaje expresivo como comprensivo.
  • Muy sensible a sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores.
  • Fijación en un tema u objeto del que pueden llegar a ser auténticos expertos.
  • Físicamente torpes en deportes.
  • Grandes problemas para relacionarse con sus iguales.

Además, pueden presentar:

  • Memoria inusual para detalles.
  • Problemas de sueño o de alimentación.
  • Problemas para comprender cosas que han oído o leído.
  • Patrones de lenguaje poco usuales (observaciones objetivas y/o relevantes).
  • Características prosódicas del habla peculiares.
  • Tendencia a balancearse, inquietarse o caminar mientras se concentran.

 

La persona que presenta este trastorno tiene un aspecto e inteligencia dentro de la normalidad. Además, no indica retraso en la adquisición del habla, sin embargo el uso del lenguaje se ve alterado cuando lo utilizan con fines comunicativos.

Manifiesta un estilo cognitivo diferente. Su pensamiento suele ser lógico, concreto e hiperrealista. Sus dificultades no son evidentes, sólo son apreciables en la conducta social, presentando comportamientos inadecuados que le dificultan su relación con los demás.

Por todo ello, dos de las terapias más importantes en la vida de estas personas es la logopédica y la psicomotriz a tempranas edades, con el fin de facilitar el acceso a las relaciones interpersonales de la forma lo más natural posible. Asimismo el asesoramiento a la familia es primordial en todo el proceso de intervención.

 

ETIOLOGÍA

Existe un componente genético con uno de los padres (Con cierta frecuencia es el padre). En ocasiones hay una clara historia de autismo en parientes cercanos.

El cuadro clínico que se presenta está influenciado por muchos factores, incluido el factor genético, pero en la mayoría de los casos no hay una causa única identificable.

Cada niño es un mundo y no se puede generalizar. Aún menos en los casos de Asperger.

Sin embargo, existen algunas características que se dan con mayor frecuencia, que pueden observar los padres entorno a los 2 y 7 años de edad.

En el próximo artículo desarrollaremos estas características más detalladamente como guía que pueda servir de ayuda a las familias.

 

Para concluir, debemos tener en cuenta que es fundamental pararnos a conocer, aprender, respetar y empatizar con las personas que lo padecen, si nos centramos en sus capacidades y los ayudamos a comprender las demandas sociales con paciencia y tolerancia, podremos lograr resultados muy positivos en el proceso de intervención.

 

Las personas con Asperger necesitan trabajar duro para procesar la información social, así que dale un tiempo diario con pocas demandas sociales.


Yaiza Martín Abreu

Logopeda – Especialista en TEA del C.L.P.M.A.