Dislexia

 

¿Qué es la dislexia?

 

La dislexia es un trastorno permanente, de origen neurológico, caracterizado por la presencia de un conjunto de dificultades que obstaculizan el aprendizaje de la lectura, en ausencia de cualquier otra causa física, cognitiva, emocional o ambiental.v

 

Aunque es un trastorno permanente, con una intervención temprana y una metodología de enseñanza adaptada se puede superar en gran medida.

 

En general, la dislexia evolutiva, solo se debería diagnosticar en personas con una capacidad intelectual dentro o por encima de la media, sin ninguna discapacidad física o sensorial y que se han desarrollado en un contexto familiar y educativo normalizado, ya que cualquiera de estas condiciones podrían explicar las dificultades de aprendizaje en el sujeto.

 

Desde el inicio del aprendizaje lector los escolares con dislexia muestran dificultades persistentes para establecer la correspondencia grafema – fonema, pues no categorizan correctamente los sonidos, los símbolos les resultan demasiado abstractos y no encuentran relación entre estos y el lenguaje, lo cual retrasa el reconocimiento fluido y automático del lenguaje escrito, es decir, llegar al significado a través de la palabra escrita.

 

En este sentido, a medida que estos alumnos van superando cursos, aunque tiene un desarrollo cognitivo suficiente para asimilar los contenidos escolares, dada su dificultad para expresarse y recibir información a través del lenguaje escrito, no logran superar las exigencias educativas y las calificaciones no se corresponden con el esfuerzo realizado.

 

Este tipo de dislexia de origen fonológico, es la más común, sin embargo, las dificultades específicas de aprendizaje también pueden estar originadas por un déficit del mecanismo ortográfico que utiliza la ruta visual o directa. En este caso estaríamos ante una dislexia visual pura, la cual presenta menor gravedad y puede pasar desapercibida hasta los cursos superiores.

 

Detectar y diagnosticar la dislexia

 

La dislexia no se debería diagnosticar antes de los 8 años porque la confirmación del diagnóstico requiere la existencia de una discrepancia mínima de dos años, en el nivel lectoescritor del sujeto respecto a la media establecida para su grupo de edad.

 

Pero en caso de que el sujeto haya recibido una intervención específica previa, lo más probable es que este desfase se haya evitado a pesar de presentar una dislexia.

 

Si bien no se recomienda establecer un diagnóstico definitivo antes de los 8 años, sí hemos de detectar y atender cualquier dificultad de aprendizaje desde la etapa de educación infantil.

 

Desde que se enseña el trazado de los números o las letras podemos observar conductas afectadas respecto a la prensión del lápiz, la orientación de los símbolos, la confusión entre símbolos, la dificultad para asociar los símbolos a conceptos o nombres, el rechazo ante estas tareas, etc.

 

Resulta fundamental comprender que la dislexia se puede paliar en gran media si se lleva a cabo una detección precoz y se inicia la intervención preventiva en la etapa de Educación Infantil, prosiguiendo con una intervención temprana desde el comienzo del aprendizaje lectoescritor. En caso de no haber detectado las dificultades a tiempo, se llevan a cabo ciertas modificaciones metodológicas en el aula, se establece un programa de intervención particularizado y se establece una fuerte coordinación entre la familia, los docentes y los terapeutas externos.

 

No obstante, sin ninguna vacilación, el mejor procedimiento para corregir la dislexia es impedir que se genere un desfase, es decir, desarrollar las habilidades prelectoras y lectoras, con sistemáticas alternativas, dentro del periodo evolutivo conveniente.

 

¿Y qué pasa cuando estos niños se convierten en adultos? Persistirá la sensación de inquietud, los comportamientos faltos de premeditación, los problemas de atención, la desorganización y dificultad para mantener rutinas en el trabajo y el hogar, con algunos de los siguientes síntomas (no tienen por qué ser todos): dificultad para leer en alto o en público, dolor de cabeza al leer, baja comprensión lectora, letra ilegible, faltas de ortografía, baja expresión oral y escrita, inseguridad, autoestima baja, falta de atención, incorrecta posición de la pinza al escribir, dificultades para ver que una palabra está mal escrita, dificultad para distinguir la derecha de la izquierda, inhabilidad en las matemáticas, falta de técnicas de estudio, dificultad para poner por escrito ideas o pensamientos, mala memoria para datos o nombres concretos….

 

Muchos adultos con dislexia usan en su vida profesional el lado positivo de la misma sin saberlo. Piensan que tienen una “maña” para hacer algo, sin darse cuenta de que su talento especial proviene de las mismas funciones mentales que provocan que no sean muy hábiles para leer, escribir, hacer matemáticas, poner atención o hablar.

 

Muchos otros pierden la oportunidad de dedicarse a una profesión para la que no son capaces de cumplir objetivos, ya que los síntomas que les genera la dislexia no se lo permiten.

 

Entonces, ¿es importante la detección y el diagnóstico temprano en el futuro de las personas con dislexia? Si lo hiciéramos, tendríamos la oportunidad de paliar las dificultades y fortalecer las estrategias de aprendizaje, además de facilitar unas adaptaciones tanto en el ámbito educativo como en el ámbito laboral, ya sea para acceder a un puesto de trabajo o para desempeñarlo.

 

 


 

Patricia Suárez Expósito

Logopeda del CLPMA