Elegir un buen colegio: Tarea difícil para padres

 

ELEGIR UN BUEN COLEGIO:

TAREA DIFÍCIL PARA PADRES

 

Una de las decisiones más complicadas para los padres llega a la hora de elegir un centro educativo para sus hijos. Intervienen multitud de factores y de todo tipo, desde los más prácticos, como que esté cerca del domicilio familiar, a otros más complejos y amplios, y que en su mayoría giran entorno al proyecto educativo que proponen.

 

Con este artículo se pretende elaborar una guía básica sobre los factores que suelen ser prioritarios a la hora de tomar esta decisión. Es importante tener en cuenta que esta categorización depende de muchas variables, pero sobre todo del punto de vista de los padres. Lo que para uno puede ser prioritario, para otro será secundario.

 

En primer lugar debemos tener en cuenta el tipo de centro educativo (público, privado o concertado), y a partir de esa elección seleccionar el centro que proponga un modelo acorde a los ideales que los padres buscan inculcar a sus hijos: si su método pedagógico sigue una línea tradicional o una educación más alternativa (modelos como Waldorf o Montessori) sería probablemente una de las elecciones más importantes y a partir de la cual se tendrían en cuenta otros factores: educación religiosa o laica, importancia de los idiomas, uso de nuevas tecnologías, método de evaluación (valoración mediante proyectos o a partir de exámenes), horario escolar y asignación o no de deberes fuera del mismo,…

 

Como padres, también sería prioritario analizar cómo atiende el centro educativo otro tipo de valores. Es decir, qué aportará a los hijos para la vida en sociedad. Aspectos como la inteligencia emocional, la competitividad, el trabajo en grupo, la convivencia y la aceptación de la diversidad intervienen de manera directa en el desarrollo de la personalidad de un niño de cara a su integración en la sociedad.

 

No debe quedar al margen la importancia que otorgan los padres a la capacidad del centro educativo elegido para atender las necesidades específicas de sus hijos, entendiendo esto básicamente desde dos variables: capacidades intelectuales y físicas. En el caso de que el niño presente la necesidad de una atención específica en cualquiera de estos dos aspectos, la elección del centro educativo se fundamentará principalmente en que ésta sea cubierta. A nivel individual, deberá ser prioritario tener en cuenta la importancia que se otorga al desarrollo de habilidades concretas como la creatividad y la personalidad de cada uno. En ese sentido, conocer con qué número de niños trabaja el centro educativo cobra especial importancia, puesto que la atención será más personalizada en los grupos pequeños.

 

La integración de la familia en el centro educativo es otro aspecto a valorar. La participación activa de los padres en el seguimiento de la progresión de sus hijos generará muchas más posibilidades que reciba una educación acorde a sus necesidades. Por ello es importante que el centro educativo acceda a un flujo constante de información.

 

Siendo probablemente más secundarios, hay otros aspectos que no deben quedar a un lado puesto que serán muy condicionantes, y que en su mayoría afectan más bien a los padres en su organización diaria. La cercanía al domicilio puede ser determinante, como lo puede ser también el horario escolar, aunque siempre estarán supeditados a los aspectos prioritarios antes señalados. Servicios como el transporte, el comedor, la permanencia y los gabinetes de orientación facilitarán que los padres se decidan por uno u otro centro educativo. Más allá de esto, se tendrán en cuenta las instalaciones del centro educativo. Habrá que valorar la calidad de sus infraestructuras en virtud de aspectos como la seguridad, los accesos y la evacuación.

 

Siendo la escuela una parte fundamental en el desarrollo del niño y el lugar donde pasará gran parte de su día, la elección correcta de un centro educativo que atienda las circunstancias personales de cada uno es un aspecto en el que los padres deben depositar toda la atención, incidiendo en cada uno de los detalles mencionados en este artículo. La escuela definirá en buena medida su personalidad, y le inculcará unos valores determinados. Por eso, los padres deben estar conformes con la ideología y la propuesta formativa del centro elegido, puesto que, de no ser así, complicará a largo plazo su proceso educativo, generando un conflicto entre los principios y valores instalados en el seno familiar y los que propone la escuela. Pero ante todo debemos tener en cuenta lo siguiente: no existe un colegio perfecto, que cubra al cien por cien las expectativas generadas; de hecho, un colegio que se adapte a lo que requiere un caso concreto puede no ser propicio para otro, e incluso dificultar su desarrollo.

 

Sin embargo, existe para cada uno un centro que atiende correctamente y en mayor medida sus circunstancias, características y necesidades.

 

 


 

Alba Mª Gascó Sabina

Especialista del CLPMA