Envejecimiento normal o demencia

La vejez, esa parte de la vida que todos tenemos la esperanza de alcanzar en el mejor estado posible. Sin embargo, y cada vez más a menudo, aparecen las demencias y truncan ese deseo. En definitiva, a quién no le asusta la posibilidad de que su abuela, su madre, su padre… o él mismo termine desarrollando una demencia. Por este motivo, es muy importante saber qué signos son clave para darnos cuenta de que ya no estamos ante un deterioro cognitivo normal debido a la edad, si no ante algo más serio. Esto nos permitirá en muchas ocasiones actuar con rapidez y tomar las medidas más adecuadas en cada caso.

Envejecimiento normal

Comenzaremos hablando acerca del envejecimiento normal.  Este proceso está determinado por factores genéticos y ambientales. Además, hay que tener en cuenta que no se desarrolla de igual forma en todas las personas y que no representa una pérdida de capacidades.

Una vez aclarado esto, los cambios cognitivos que suelen aparecer en el envejecimiento normal son:

  • Enlentecimiento a la hora de llevar a cabo una tarea mental (velocidad de procesamiento), pero no en la calidad de ejecución.
  • Se ve afectada la memoria episódica, pero se conserva la semántica (no hay alteración en la memoria en general como antes se creía).
  • Disminución de las capacidades visoespaciales, visoperceptivas y visoconstructivas.
  • Alteración en la atención, sobre todo en la capacidad de inhibir estímulos distractores y en tareas que requieran atención dividida. Sin embargo, las funciones de alerta y orientación únicamente sufren una ligera disminución.
  • Afectación en las funciones ejecutivas (memoria de trabajo, razonamiento verbal y matemático, formación de conceptos y flexibilidad cognitiva).
  • Se producen cambios a nivel comportamental y emocional:
    • Mayor rigidez comportamental (preferencia por las rutinas, menor tolerancia ante los imprevistos, aumento de la persistencia, etc.)
    • Ligera desinhibición verbal sobre temas familiares, sociales, sexuales, etc. Es el típico caso del familiar que ahora habla de temas que antes no lo hacía y lo achacamos a que por la edad ya se atreve a hablar de todo. Sin embargo, es debido a esa ligera dificultad para controlar qué temas son más adecuados para comentar.
    • Mayor dificultad para controlar las emociones (carácter más irritable y susceptible). En ocasiones aparece la apatía y la falta de iniciativa (aislamiento).
  • En cuanto al lenguaje se produce:
    • Una leve anomia. Fenómeno de “la punta de la lengua” o dificultad para encontrar la palabra adecuada y afecta especialmente a nombres de personas u objetos poco frecuentes.
      Dificultades en la narración.
    • Dificultades en la comprensión y producción de estructuras sintácticas complejas.
    • Dificultades en la comprensión y producción de estructuras sintácticas complejas.

Hay que aclarar que todo lo descrito anteriormente aparece de forma muy leve y no interfiere en el normal desarrollo de la vida diaria, lo que hace que muchas veces pase desapercibido. Las personas siguen siendo autónomas e independientes.

Demencia

Ahora nos centraremos en las demencias. En primer lugar hay que tener en cuenta que es un proceso diferente al del envejecimiento normal y que la edad es un factor de riesgo. Además, la persona pasa por una serie de fases antes de llegar a la demencia como tal.

  1. Deterioro cognitivo subjetivo: en esta fase la persona tiene una percepción autoinformada de una disminución de las capacidades cognitivas en comparación con un estado previo normal. Sin embargo, presenta un rendimiento normal según pruebas para la evaluación cognitiva. En este punto hay que estar alerta porque puede derivar en la siguiente fase y en una posterior demencia.
  2. Deterioro cognitivo leve: en esta fase hay una disminución de las funciones cognitivas superior a las esperables por la edad. Sin embargo, sigue conservando la autonomía en la vida diaria. Se trataría de un estado transicional y es un factor de riesgo para el posterior desarrollo de una demencia. Puede caracterizarse por:
    • La afectación de la memoria.
    • La afectación de otra función aislada, que no sea la memoria: atención, planificación y organización, visopercepción, etc.
    • Afectación de varias funciones a la vez, pero de manera leve.
  3. Demencia: según los criterios del DSM-V podemos distinguir entre Trastorno Neurocognitivo – Leve (TNC-Leve) y Trastorno Neurocognitivo – Mayor (TNC-Mayor).
    • TNC-LEVE:
      • Hay evidencias de disminución cognitiva moderada en uno o más dominios basada en la preocupación de la propia persona, informante o clínico y en el contraste de esa disminución mediante test estandarizados u otras evaluaciones.
      • Los déficits cognitivos no interfieren en la capacidad de independencia en la vida cotidiana.
      • No se explica por otros trastornos mentales.
    • TNC-MAYOR:
      • Hay evidencias de disminución cognitiva significativa comparado con un nivel previo en uno o más dominios basada en la preocupación de la propia persona, informante o clínico y en el contraste de ese deterioro por una prueba neuropsicológica estandarizada o por otra evaluación clínica.
      • Los déficits cognitivos sí interfieren en la autonomía de la persona en su vida diaria, llegando a ser totalmente dependiente en algunas ocasiones.
      • No se explica por otros trastornos mentales.

Teniendo en cuenta que las demencias actualmente suponen un importante problema sociosanitario y que, tanto a nivel personal como familiar, supone un cambio muy grande y una dura situación, es aconsejable estar alerta ante cualquier signo que pudiera hacernos sospechar que algo no está yendo bien y acudir lo antes posible a un especialista.

Con una buena actuación podremos ralentizar el avance del deterioro, y proporcionar una mayor calidad de vida a la persona afectada y sus familiares.  

Referencias:

  • Barroso Ribal J,… (2011). Neuropsicología del envejecimiento y las demencias. En Bruna O, Roig T, Puyuelo M, Junqué C, Ruano A. Rehabilitación neuropsicológica. Intervención y práctica clínica (Cap 16). Elsevier Masson
  • Juncos Rabadán O (1998) Lenguaje y envejecimiento. Bases para la
  • intervención. Masson

Jennifer García Santana

Logopeda del CLPMA