Familia y lenguaje: cómo estimular desde casa

Muchos de los casos que acuden a consulta, son pequeños con año y medio o dos de edad, y que no se comunican de forma oral. En muchas ocasiones los familiares no son conscientes de la importancia que tiene un desarrollo correcto y eficaz del lenguaje en los primeros años de vida, y confían en la idea errónea de: «ya hablará».

Nuestro objetivo con este artículo es que conozcan a nivel general qué es lo esperable según edad, y detectar a tiempo qué puede estar fallando, para que puedan acudir a un especialista si lo consideran oportuno.

A pesar de que incluso muchos especialistas indican que el niño o niña necesita madurar y que hablará posiblemente más adelante, es importante conocer qué se adquiere en cada etapa.

  • Etapa Prelingüística (antes del año de vida): se caracteriza por hacer sonidos repetitivos con gran juego vocal (balbuceo), risas, gritos… Poco a poco, si la familia juega a repetir los mismos sonidos y a darle forma, aparecerán las primeras palabras.
  • Etapa Lingüística (al año): poco a poco aparecen las primeras palabras con intención comunicativa. De esta manera aparece el uso funcional y consciente del lenguaje. En esta etapa ganará vocabulario, mejora la articulación adquiriendo poco a poco nuevos fonemas (sonidos)…, y poco a poco se podrá comunicar utilizando oraciones para ello. 

El hecho de contar con un entorno familiar favorable, hará que el desarrollo lingüístico – comunicativo avance a un ritmo adecuado y cuando llegue la etapa escolar, el pequeño pueda interactuar sin dificultades tanto con sus iguales como con los adultos. El vínculo emocional con sus progenitores dará la estabilidad y seguridad necesaria para favorecer el desarrollo global.

Es importante estar atentos a cualquier cambio, alteración, falta de desarrollo.., que no entre dentro de lo esperado. El hecho de que un niño o niña muestre alguna de las características que se nombran a continuación, no quiere decir que tenga un problema. Normalmente es el cúmulo de varias, las que deben llaman la atención de la familia y valorar si deben o no consultar con un especialista del lenguaje y comunicación (logopeda).

Hay que estar en alerta si:

  • Antes del año: no hace seguimiento ocular o no presente contacto ocular con quien le habla; no presenta sonrisa ante estímulos; si no llora en situaciones en las que lo normal sería hacerlo; si no balbucea; si no explora…
  • Al año: si no aparecen las primeras palabras con intención; si no responde al nombre; si no repite algunos sonidos que se le indican; si no comprende órdenes sencillas (“dame”…).
  • A los 18 meses: el vocabulario debe ir aumentando progresivamente, por lo que hay que esta alerta si se ha estancado o perdido; si no elabora oraciones de dos palabras; si no muestra intención  comunicativa al entorno…
  • Con 2 años: si no hace un uso funcional del lenguaje; si no construye oraciones de 3 palabras; si no cuenta con unas 50 palabras en su repertorio; si no señala; si su lenguaje es ecolálico (repite lo que se le dice)

Es fundamental tener claro que la familia debe aprovechar todos los contextos naturales en los que se encuentre el niño para estimularlo. Todos deben sentirse cómodos y seguros. Poco a poco la propia evolución y desarrollo hará que las demandas varíen, así como el tipo de juegos, juguetes…, que irán en función de los propios intereses.

El lenguaje del adulto siempre debe adaptarse a los intereses del niño y deben tenerlo en cuenta incluso a la hora de leerle un cuento. Por mucho que queramos leerle un cuento como querríamos, o que juegue a lo que nos gustaría…, la realidad es que debemos ver y escuchar al niño atendiendo a lo que a él le interesaría.

OBSERVAR, ESCUCHAR, ATENDER A LOS INTERESES DEL NIÑO O NIÑA, PARA PODER ESTIMULARLO ADECUADAMENTE.

Mª Macarena Álvarez Hdez.

Logopeda-Psicóloga-Maestra

Col.:T-3210

Directora del CLPMA