Herramientas para facilitar la detección del autismo a edades tempranas

La importancia de conocer si el desarrollo de nuestro hijo o hija está siendo el adecuado, es fundamental para muchas familias. De hecho, si se detectase en los primeros años e incluso meses de edad alguna alteración, se pueden tomar medidas terapéuticas que favorezcan el buen desarrollo a posteriori, recibiendo las pautas adecuadas para poder realizar la estimulación en casa, así como siendo asesorados para continuar dando los pasos correctos.

Una de las grandes preocupaciones de muchas familias, es detectar a tiempo trastornos como el Autismo, y aunque los pediatras cuentan con protocolos de detección que realizan normalmente estos especialistas o sus enfermeras para poder hacer las derivaciones adecuadas y a tiempo, consideramos que es interesante que las familias cuenten con protocolos accesibles que puedan ser de interés, como es el caso de la escala M-CHAT, que es una escala que sirve de cribaje y facilita detectar signos de alerta de autismo a tiempo.

En los primeros meses de vida, tu bebé debe:

Mantener el contacto ocular.

Hacer seguimiento visual.

Tener intención comunicativa (inicialmente con el llanto: cuando tiene hambre, cuando tiene gases…).

Sonrisa social en respuesta a un estímulo del adulto (3 meses).

Se regula y se calma cuando llora si se le arrulla, canta…

Debe responder al nombre.

Los primeros meses aparece el balbuceo que poco a poco irá dando paso a las palabras.

A los 11 meses debería señalar.

A los 12-13 meses debe comenzar a decir las primeras palabras.

Tras las primeras palabras debe empezar a avanzar en la adquisición de vocabulario funcional.

No deben aparecer estancamientos en el proceso de desarrollo de todas las áreas.

Los niños deben aprender por imitación, por lo que deben hacerlo.

Deben mostrar interés por el entorno y por los estímulos, juguetes… que hay alrededor, sin mostrar respuesta exagerada o ausencia de la misma ante situaciones como una caída, golpe…

No deben fijarse sólo en un juguete ni realizar movimientos repetitivos una y otra vez, sin poder «sacarlos» de ahí.

Deberían disfrutar de la interacción con los adultos e iguales.

El tener rutinas marcadas en casa es fundamental para un buen desarrollo y se suelen adaptar a las mismas: sueño, aseo, comida…

En los documentos que de adjuntan a continuación que pertenecen a la escala de screening mencionada, aparecen los puntos más importantes por edad, que facilitan detectar posibles alteraciones.

Si tu hijo o hija, puntúa en varios de ellos, intenta consultar con tu pediatra o un profesional especializado en TEA.

Las primeras palabras aparecen entorno a los 12 meses de edad, y tras empezar con las primeras palabras, la adquisición y desarrollo de nuevo vocabulario es progresiva. No debe estancarse ese crecimiento, algo que a veces ocurre en casos en los a posteriori se diagnostica TEA. Entornos a los 2 años los niños y niñas deben tener aproximadamente un vocabulario de unas 50 palabras. Los siguientes recuadros corresponden con los 12, 18 y 24 meses. Esperamos que sea de interés. Recuerda que esta prueba no es diagnóstica, y si tienes una puntuación llamativa, debes consultar con tu pediatra para que valore si deben realizar una valoración más profunda, derivar a especialistas…

Aunque la etapa de educación infantil no es obligatoria, muchas familias deciden escolarizar a sus hijos e hijas a partir de los tres años. A estas edades uno de los objetivos principales se centra en lograr que haya una comunicación eficaz tanto con sus iguales como con los adultos. Es por ello por lo que ponemos especial énfasis en las habilidades comunicativas y relacionales a esta edad.


Mª Macarena Álvarez Hdez.

(Directora del C.L.P.M.A.)
Logopeda-Psicóloga-Maestra

Col.:T-3210