Mocos, alimentación, atención, rendimiento escolar… ¿tienen relación?

A nadie le gusta tener mocos, porque no nos permite respirar correctamente. De esto somos conscientes los adultos, sin embargo con los niños pasa algo: se acostumbran a tenerlos y como no saben sonarse…. Ahí se quedan. Y más hoy en día que con el uso de las mascarillas pasan desapercibidos.

La higiene nasal es fundamental no sólo para mantener limpia de mocos nuestra nariz, sino para facilitar el paso del aire por ella, ya que es la principal función que tiene.

El hecho de tener niños y niñas con mocos frecuentemente, se puede relacionar con procesos alérgicos, hipertrofia de adenoides.., y en muchas ocasiones sobretodo por no saber sonarse.

¿Qué conlleva tener siempre moco en la nariz? Pues una cadena importante de consecuencias:

  • Moco en la nariz >> respirador oral >> alteración en la posición de los dientes à paladar hundido >> mala oxigenación nocturna >> en ocasiones apneas del sueño >> ojeras > cansancio en clase >> dificultad para atender >> pasividad a la hora de aprender y relacionarse con sus iguales >> diagnósticos como: TDAH (Déficit de Atención) o incluso TEA (Trastorno del Espectro Autista)
  • Moco en la nariz >> catarros frecuentes >> moco en el oído >> retraso del lenguaje >> problemas de conducta (empujar, pegar, morder…)
  • Moco en la nariz >> respiración oral >>mastica con la boca abierta >> atragantamientos >> miedo a comer…

Cada vez hay más estudios que demuestran lo importante que es mantener la nariz limpia y que la respiración sea nasal y no oral. Por ello, es necesario que cuando un niño o niña que tiene mocos frecuentes, presente retraso en el lenguaje, dificultades para atender en clase, para aprender…, consideremos qué ocurre en su nariz.

Evidentemente con esto no queremos decir que todos los niños y niñas que presentan problemas del lenguaje, Trastorno del Espectro Autista o Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, así como trastornos de conducta, tengan como causa una mala respiración nasal, sin embargo sí es necesario tener este factor en cuenta a la hora de realizar una valoración inicial, ya que normalmente ni se cuestiona. Y como se puede apreciar, conlleva muchas consecuencias.

Muchas de las familias afectadas, nos indican que sus hijos duermen las horas suficientes, pero..,  no se tiene en cuenta la calidad del sueño y por tanto las consecuencias de un mal descanso.

Desde pequeños debemos enseñar a los niños y niñas a sonarse correctamente y, aunque no es fácil, un buen truco que nos suele valer es jugar a “soplar por la nariz”. ¿Qué haremos por ejemplo? Colocar unos papelitos en el borde de la mesa y colocar la nariz del niño justo a esa altura, quedando por debajo la boca y si sopla por ella, los papeles no se moverán, por tanto le daremos la consigna sopla por la nariz hasta que lo entienda. En lugar de una mesa se puede utilizar una bandeja, espejo…

Una vez que sepan sonarse podremos realizar lavados nasales con suero fisiológico en monodosis. Para ello: taparemos una narina, aplicaremos un poco de suero en la otra y masajearemos la misma. Iremos alternando una y otra narina hasta que se acabe el producto. Una vez finalizado deben sonarse primero por una narina, tapando la otra y cambio.

Tras el lavado, comprobaremos que el paso del aire es adecuado y entrenaremos a que tenga la boca cerrada y respire por la nariz mientras hace una actividad: puzle, dibujo… Cada vez será más el tiempo que respire por la nariz y de esta manera corregiremos las dificultades y en los más pequeños, evitaremos que aparezcan.

Es importante tener en cuenta que: “UNA NARIZ TAPONADA TIENE MUCHAS CONSECUENCIAS, ALGUNAS MUY SERIAS. HAY QUE PREVENIR O TRATAR LO ANTES POSIBLE ESTOS PROBLEMAS.”


M.ª Macarena Álvarez Hernández
Logopeda-Psicóloga-Maestra
(Col.: 38/0009 y col.: T-3210)
Directora del C.L.P.M.A.