Pautas para trabajar con niños con dislexia

 

 

 

 

Desde edades tempranas, como ya hemos explicado en el artículo anterior, podemos detectar ciertas pistas que nos indiquen que podemos encontrarnos ante un niño que pueda desarrollar dificultades de aprendizaje en el futuro. Por eso, debemos estar alerta y llevar a cabo ciertas actividades, que por otro lado, también pueden servir como estimulación para cualquier niño.

 

ESTIMULACIÓN PREVENTIVA (3-5 AÑOS)

 

A modo general podemos aplicar estrategias para desarrollar la capacidad de aprendizaje:

 

Órdenes sencillas en entornos cotidianos:

 

  • En el parque: buscar diferencias entre dos hojas, encontrar cosas redondas…
  • En casa: coger el objeto más grande, agrupar objetos relacionados…

 

Conocer y utilizar nuestro cuerpo:

 

  • Aprender canciones en las que señalen y nombren las distintas partes del cuerpo.
  • Realizar puzles y construir muñecos con partes recortables.

 

Actividades de psicomotricidad:

 

  • Jugar con pinzas de la ropa, uniéndolas o acoplándolas a una cuerda, tela, cartulina…
  • Introducir en una cajita bolas pequeñas, cogiéndolas, una a una, con la pinza digital.

 

Construcción con bloques:

 

  • Imitar una construcción sencilla realizada con bloques idénticos a los que el niño tiene que utilizar.
  • Construcción a partir de un plano o dibujo.

 

 

De forma más específica y centrándonos en el aprendizaje de la lectura y de la escritura hablaremos de:

 

 

La lectura compartida:

 

Desde los 2 o 3 años es muy recomendable leerles cuentos a los niños, siempre de forma reflexiva con ellos, de manera que no sea una escucha pasiva:

  • Aprovechar momentos de tranquilidad e intentar crear una rutina o hábito a una misma hora o momento del día.
  • Utilizar muñecos o marionetas para captar la atención de los más pequeños y contar la historia a través de ellos.
  • Durante la lectura, solicitar opiniones, predicciones o juicios de valor sobre los personajes, sobre las situaciones o sobre lo que podría ocurrir.
  • Comentar la lectura al finalizar.

 

 

La conciencia léxica:

 

  • Jugar a segmentar frases utilizando objetos, pegatinas… (uno para cada palabra que contiene la frase).
  • A partir de un número dado de objetos, pegatinas… inventar frases que contengan exactamente ese número de palabras.

 

La rima:

 

  • Saber si dos palabras riman o no.
  • Entre un pequeño grupo de palabras, decidir cuál de ellas no rima con las demás.
  • Buscar palabras que rimen con el ejemplo dado por el adulto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEGUNDA FASE DE ESTIMULACIÓN PREVENTIVA

 

Entrenamiento de la conciencia silábica:

 

  • Evocar el nombre de dibujos u objetos presentados, separando claramente sus sílabas al pronunciarlas.
  • Identificar el número de sílabas que tiene una palabra dada, ya sea de forma oral o visualmente.
  • Decir palabras que contengan un determinado número de sílabas.
  • Encontrar la sílaba tónica (sílaba más fuerte) de una palabra utilizando el método de decirla “cantando”.
  • Descubrir a qué imagen u objeto pertenece una sílaba dada oralmente.
  • Averiguar qué palabra queda si quitamos una sílaba (se avisa si debe quitar la inicial, la final, la del medio…) a otra palabra dada previamente.
  • Igual que en el ejercicio anterior, pero esta vez añadiendo una determinada sílaba en una posición concreta.

 

TERCERA FASE DE INTERVENCIÓN PREVENTIVA

 

En este nivel trataríamos la conciencia fonémica y el principio alfabético:

 

  • A partir de un fonema dado, el niño debe indicar si ese fonema aparece en la sílaba aislada que le dice el adulto.
  • Igual que antes, pero esta vez el niño debe identificar el fonema en una palabra.
  • En un conjunto de letras mezcladas, buscar la que previamente se le ha pedido que encuentre.
  • Lo mismo que antes, pero esta vez buscando la letra en un pequeño texto.
  • Jugar con plastilina a moldear letras.
  • Escribir en una bandeja con arena.
  • Otros métodos: mosaicos, gomets…
  • Jugar a descubrir qué fonema tienen en común varias palabras presentadas de forma visual a través de imágenes o de objetos.
  • Evocar palabras a partir de una consigna (por ejemplo, que empiece por “m”, que empiecen por la sílaba “pa”, que contengan “d”).
  • Decir palabras que tengan un determinado número de fonemas.
  • A partir de imágenes o de palabras dadas oralmente, el niño tiene que averiguar qué palabra queda si quitamos un determinado fonema.
  • Similar al anterior, esta vez vamos a añadir fonemas al inicio de la palabra dada previamente.

 

 

En definitiva, si buscamos la motivación y el interés en los niños, así como favorecemos un ambiente lúdico, tanto al trabajar las dificultades específicas de aprendizaje como cualquier otra dificultad, los resultados siempre se van a ver aumentados y van a ser más rápidos.

 


 

Patricia Suárez Expósito

Logopeda del CLPMA