Problemas de conducta y lenguaje

En ocasiones nos llaman familias de niños pequeños (3, 4 o 5 años normalmente), pidiendo ayuda porque necesitan un psicólogo para tratar el comportamiento. En otras ocasiones nos indican que desde el centro educativo indican que el niño o niña posiblemente tenga TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad)…

Lo cierto es que en muchas ocasiones se deja de lado un causante importante y diría que fundamental a la hora de justificar porqué un niño tan pequeño se comporta tan mal. ¿Saben cual? Nada más y nada menos que el lenguaje.

¿Cómo se sentirían si no pudieran comunicar un deseo, una frustración, una alegría…? ¿Cómo se sentirían si al querer expresar tu idea, opinión, deseo…no te entienden y aunque te hagan repetir siguen sin entenderte?… Pues está claro. Nos sentiríamos mal, enfadados con el mundo y con todos los que están a nuestro alrededor que si son comprendidos.

Extrapolando esto a un niño con trastorno en el lenguaje, puede entenderse que si no hay un desarrollo del lenguaje acorde a la edad, posiblemente el niño o niña se frustre y comience a tender conductas disruptivas en casa, en el aula…

Recientemente nos llega el caso de una niña de 4 años cuyos padres piden ayuda porque en casa no respeta normas, no juega en el parque y en el colegio tiene problemas para relacionarse de manera eficaz con sus compañeros y compañeras. Inicialmente solicitan consulta para psicomotricidad relacional, porque en principio la queja del centro es la escasa relación con sus iguales y el mal comportamiento, algo que la familia confirma que se da en otros contextos.

Tras hacer el historial pasamos a la niña y hacemos una valoración mediante el juego. Inicialmente se muestra reacia a colaborar, pero poco a poco nos la ganamos y empieza a participar en las actividades que se proponen. Rápidamente observamos que su lenguaje es pobre y que cuando expresa algo, se queda a la espera de conocer si la hemos entendido o no. Al seguir su conversación, la niña se siente más segura y cada vez participa más en la interacción, hasta el punto de tomar ella la iniciativa. Durante el tiempo en el que interactuamos, observamos que su habla es ininteligible en muchas ocasiones, y también la familia, presente en la valoración, nos pregunta qué está diciendo, porque ni ellos la entienden.

El diagnóstico inicial por nuestra parte es de Retraso del Lenguaje, ya que están afectadas principalmente las áreas fonológica (articulación) y morfosintaxis (estructuración de las oraciones). Comenzamos la intervención dos sesiones semanales de 45 minutos de manera individualizada, aportando pautas a la familia tras las sesiones.

Tras dos meses de tratamiento los problemas de conducta han desaparecido y seguimos por supuesto trabajando el lenguaje, con el objetivo de conseguir un lenguaje adecuado a la edad, que no le repercuta a posteriori en el aprendizaje de la lectura y escritura, pero sobretodo que le permita relacionarse con sus iguales de manera eficaz.

EL LENGUAJE REGULA LA CONDUCTA Y NO SIEMPRE UN NIÑO QUE SE COMPORTE MAL ES POR UN PROBLEMA DE CONDUCTA, SINO POR UNA FALTA DE DESARROLLO EFICAZ DEL LENGUAJE. CONSULTA A UN LOGOPEDA SI ES TU CASO.


Mª Macarena Álvarez Hdez.

Logopeda-Psicóloga-Maestra

Directora del C.L.P.M.A.

Col.:T-3210