¿Psicomotricidad sólo para niños?

Muchas veces cuando pensamos en Psicomotricidad pensamos en niños y en cómo se utilizan las técnicas de esta disciplina para trabajar con ellos principalmente el área relacional. La realidad es bien distinta.

Psicomotricidad abarca aparte por supuesto de la tan conocida y reconocida función rehabilitadora de las relaciones entre iguales, las áreas motora gruesa (caminar, correr…), motora fina (la pinza, la direccionalidad…), la recuperación y mantenimiento de las funciones físicas y cognitivas a distintas edades (tercera edad…)…

Es importante saber que cuando hablamos de psicomotricidad debemos pensar en la intervención en un amplio rango de edad:

Atención temprana (abarca el desarrollo global del niño desde el nacimiento). La estimulación psicomotriz incluye el trabajo en percepción y seguimiento de estímulos visuales, auditivos.., la prensión, el control postural, la relación con el adulto (madre, padre…), empatía…

Etapa Infantil: aquí la función se centra según el grupo concreto de edad en estimular la atención, el pensamiento, los juegos individuales con y sin normas, la relación entre iguales, el desarrollo de la motricidad fina para evitar problemas de escritura (disgrafías), respeto de normas, turnos de espera, coordinación motora (mano – ojo; ojo – piernas…)…

Etapa Preadolescencia – Adolescencia: en esta etapa en ocasiones se mantienen los miedos, frustraciones, inseguridades de etapas anteriores, que con seguimiento por parte de un buen profesional (Psicólogo), en la sala se pueden aprender a autocontrolar, autorregular…, facilitando el desarrollo y relación con los iguales y con los adultos, figuras con las que en ocasiones se generan enfrentamientos.

Etapa Tercera Edad: esta es una de las etapas a las que menos se asocia la práctica psicomotriz, y la realidad es que tenemos tendencia siempre a pensar en los pequeños de la casa y no tanto en los mayores. El trabajo con ellos tanto a nivel motor fino como grueso a través de actividades adaptadas a los achaques propios de la edad, ayudan a que esa degeneración se vea frenada. Todo ello si contamos con adultos sanos sin trastornos degenerativos asociados.

En general el trabajo en la sala de psicomotricidad va orientado a estimular todas las áreas del desarrollo se vean afectadas o no. Muchas veces el objetivo principal debe ser prevenir, por lo que siempre que se determine que la persona presenta algún trastorno a cualquier edad, recomendamos ser valorados por un profesional cualificado que determine si necesita o no intervención, de qué tipo, oriente a la familia sobre cómo mejorar las habilidades en los contextos naturales y haga la intervención y seguimiento, aparte por supuesto de la coordinación con otros profesionales que puedan estar interviniendo (logopedas, psicólogos, maestros, pedagogos…).  

Pongamos el caso de un bebé que nace por ejemplo con Síndrome de Down, Déficit Visual, Déficit Auditivo… todos ellos son candidatos a ser estimulados desde el mismo nacimiento.

Cuando de más grandecitos se determina que presentan Autismo (TEA), Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH)… Ellos también necesitan aprender a aprender mediante el trabajo en psicomotricidad.

Pensemos en una persona que sufra un ICTUS (sus habilidades motrices se ven en ocasiones afectadas y dejando aparte por supuesto el trabajo que deben hacer los fisioterapeutas y/o terapeutas ocupacionales, entre otros, no resta la importancia de la función del psicomotricista). Pensemos en el Alzheimer, Parkinson, Demencias… Todas estas personas también requieren de este tipo de estimulación que no sólo se centra en el trabajo de mesa, lápiz y papel, ordenador… sino que es mucho más, motivando siempre a la persona respetando cada etapa, intereses específicos, vida laboral…

La mayor parte de las ocasiones, en todos los casos mencionados, las sesiones se centran en hacer un trabajo individualizado con el paciente y como mucho, comentar al final de la sesión, cómo ha ido todo y aportar alguna pauta a tener en cuenta en casa. Por este motivo, bajo nuestro criterio como equipo multidisciplinar en constante formación e innovación, la importancia del apoyo familiar no sólo debe limitarse a hablar unos minutos de la sesión, sino a hacer partícipe de la terapia entrando siempre que se considere oportuno a las sesiones. Muchas veces no sólo les sirve a los familiares a entender lo que los especialistas del área cuentan, sino a vivenciar directamente y aprender a por ejemplo: regular una conducta, reconducir un comportamiento inadecuado, exprimir un juego para mejorar la estimulación específica que requiere el paciente…

Por todo ello, desde nuestro Equipo Multidisciplinar DEFENDEMOS SIEMPRE LA PSICOMOTRICIDAD A CUALQUIER EDAD Y DE MANERA INDIVIDUAL Y/O GRUPALL EN FAMILIA, CON AMIGOS… PORQUE TODOS APRENDEMOS DE TODOS.


Mª Macarena Álvarez Hdez.

(Directora del C.L.P.M.A.)
Logopeda-Psicóloga-Maestra

Col.:T-3210