Rehabilitación de la voz tras una Laringectomía total

Muchas veces, tras superar un cáncer de laringe o hipofaringe, las personas se enfrentan a un nuevo reto, el de recuperar su voz. Pero, ¿por qué ocurre esto?

En numerosas ocasiones, el tratamiento de estas enfermedades pasa por una intervención llamada laringectomía, una cirugía en la que se extirpa toda la laringe o parte ella.

Dependiendo del tamaño y la localización anatómica del tumor, a veces es posible extirpar sólo una parte de la laringe. A esto se le denomina laringectomía parcial.

Las personas que son intervenidas por este método conservan su vía respiratoria natural. Además, siempre que  las cuerdas vocales no estén entre las zonas afectadas por la operación, no sufrirán cambios sustanciales en su voz. Aunque de lo contrario, también necesitarán rehabilitación logopédica, al igual que en los casos en los que se extirpa la epiglotis, ya que también suele haber dificultades en los procesos de alimentación.

Pero cuando las condiciones no permiten realizar el proceso anterior, se realiza una laringectomía total, donde se extirpa toda la laringe, perdiendo por completo su voz tal y como la conocían. Estas personas sí verán afectada su respiración que, tras la intervención, será a través de un estoma traqueal o traqueotomía, y también requerirán intervención logopédica.

En estos últimos casos, el objetivo principal del tratamiento es encontrar una fuente de de sonido que le permita comunicarse, y puede conseguirse de varias maneras.

Una de esas fuentes es la voz erigmofónica o esofágica. Ésta se produce cuando se introduce aire en el esófago y luego se expulsa de forma controlada, originando una vibración en la zona que limita el esófago y la faringe, y suele tener un tono grave y un timbre ronco.

Hay cuatro métodos para conseguir la voz esofágica:

El método de inyección, que usa los sonidos consonánticos /p/, /t/ y /k/ para conseguir sonido.

El método de bloqueo, que consiste en enseñar al paciente a emitir “eructos” de manera controlada. Además, se empezará a trabajar vocales aisladas. Es el más usado.

El método de inhalación o aspiración, en el que se le pide al paciente que intente introducir aire por la nariz muy rápidamente, y si se logra la entrada del aire al esófago, luego se le pedirá que intente sacar el aire produciendo la letra /a/.

El método de deglución, que consiste en introducir el aire en el esófago mediante movimientos de deglución (tragando aire) para luego expulsarlo emitiendo una vocal. En ocasiones, se propone el uso de agua con gas para conseguir el eructo. Suele ser el último método en probar, si los tres anteriores no dan resultado.

Todos estos métodos requieren, muchas veces, un gran esfuerzo por parte de la persona, ya que necesitan buen un control muscular y respiratorio. Además, su aprendizaje puede ser muy lento y, por desgracia, en ocasiones las condiciones del paciente no le permiten desarrollar esta voz. Entonces, si una persona no logra conseguir la voz erigmofónica por ninguno de los métodos, ¿qué pasa?

En estos casos, existe la posibilidad de implantar una prótesis fonatoria, que es la otra fuente de sonido. Ésta consiste en una válvula que se coloca en el orificio de la traqueotomía y, cuando el aire la atraviesa, hace vibrar la mucosa de la faringe, produciendo voz de manera rápida.

Pero estas prótesis tienen también sus contras, ya que requieren intervención quirúrgica para ser implantadas, y deben ser cambiadas cada cierto tiempo, como cualquier otra prótesis. Además se pueden obstruir e infectar, y cabe la posibilidad de que nuestro cuerpo las rechace. Por todo ello se suelen plantear como segunda opción, siempre que la rehabilitación logopédica para conseguir la voz erigmofónica no surta efecto, o cuando las condiciones de la persona no le permitan llegar a tener ese control muscular y respiratorio.

Ya sea por medio de la voz esofágica o mediante una prótesis fonatoria, lo principal siempre es aumentar la calidad de vida de la persona, y garantizarle un sistema de comunicación válido que le permita llevar una vida social normal, ya que muchos pacientes, sobre todo tras la operación, pueden sentirse frustrados al no poderse comunicar con sus seres queridos.

Hay que recordar también que estas personas deberán acostumbrarse a su nueva vía respiratoria, a tomar todos los cuidados que requiere un estoma o, en muchas ocasiones, enfrentarse a problemas de tiroides y pérdida de olfato, para lo cual también existen algunas técnicas que ayudan a recuperarlo para facilitar saborear los alimentos, oler el propio perfume…

Por todo ello, suele ser muy positiva la terapia grupal, donde trabajan con otras personas que están pasando por las mismas circunstancias que ellos, compartir sus avances y frustraciones y sentirse comprendidos.


Tania Mª Caba Alonso
Especialista del CLPMA

Col: 461330