Trastornos de alimentación y comedores escolares

Día a día nos llegan niños y niñas con problemas de alimentación. Muchos rechazan la alimentación siguiendo el patrón de introducción normalizado.

Muchas familias desesperadas y por consejo del pediatra, amigos…, deciden dejar al niño o niña en el comedor, con el objetivo de que aprenda a comer imitando al resto.

En ocasiones, sí es cierto que consiguen empezar a dar pequeños pasos en el proceso, pero en muchos otros lo que se consigue es aumentar el rechazo a la alimentación.

¿Por qué puede ocurrir esto?

Nuestra experiencia nos dice que en ocasiones el cuidador o cuidadora de mesa de comedor, no cuenta con las estrategias adecuadas para facilitar el proceso, y lo que hace es aplicar sus conocimientos basados en la experiencia de la crianza de un nieto, de un hijo, de otros niños y niñas que han pasado por sus manos durante el tiempo de trabajo…Esto, si no hay problemas asociados a nivel sensorial, vestibular, oclusal.., puede lograr el objetivo, pero en muchas ocasiones si no se hace un buen análisis por parte de un especialista, de las causas del problema, éste aumenta.

Nosotros siguiendo no sólo nuestra experiencia, sino los años de formación específica en el tema, recomendamos que “cuando tu hijo o hija tenga problemas para alimentarse con normalidad: rechaza sólidos, vomita o tiene arcadas cuando encuentra un tropezón en el puré…, debes acudir a un profesional que evalúe causas, derive si es necesario a algún especialista, y determine si requiere terapia o no, y si la necesita de qué tipo.”

No todos los problemas para alimentarse radican en un problema conductual, sensorial, oclusal… Por eso acude a un especialista en trastornos de alimentación.

Si el niño o niña comienza una terapia específica, debe ser el terapeuta quien paute los pasos a seguir en todos los contextos. Por ejemplo en el comedor, se aconseja que el cuidador en lugar de animar al niño a comer un macarrón mezclado con yogurt (algo más común de lo que se cree), lo aconsejable es ponerlo a la vista y animar a tocarlo y chupar su dedo…Puede que en lugar de poner arroz blanco con ketchup, lo aconsejable es poner por separado ambos elementos y no mezclarlos… Todos y cada uno de los pasos a seguir deben estar regulados y con seguimiento regular.

¿Cómo trabajamos en nuestros centros? Te exponemos un caso:

Recientemente nos llega un niño de 3 años que rechaza totalmente los sólidos tras un cuadro de ahogamiento con un trozo de papa. Analizamos los vídeos que nos aporta la familia en contexto natural y vemos que el niño tiene intención para probar, pero no es capaz de introducir el sólido en boca. Aparte de esto vemos que hay elementos distractores en la sala (televisión encendida, juguetes a mano…). El día de la valoración presencial analizamos que el niño presenta unos rasgos faciales compatibles con respirador oral. Corroboramos que presenta: hipertrofia de amígdalas que han generado alteración en la boca (paladar ojival, lengua en posición baja con mala movilidad…). Hay ronquido nocturno… Todo esto nos hace sospechar que también presenta adenoides. A esto se une que es un niño muy activo, incapaz de autorregularse, impulsivo, verborreico…. Sus funciones están alteradas:

  • Función respiratoria alterada: es respirador oral
  • Función masticatoria alterada: es verticalizada y no rota
  • Función deglutoria alterada: su lengua sobresale al tragar y lo hace muchas veces sin sellar los labios, lo que provoca que salga el alimento. En ocasiones se observa babeo y a la vez que mastica y deglute se aprecia cómo respira por boca.

Teniendo en cuenta la información inicial derivamos al otorrinolaringólogo quien confirma nuestra sospecha: hipertrofia amigdalina y adenoidea que no sólo provoca respiración oral, escaso descanso nocturno que genera que el niño presente ritmo motor alto y sea impulsivo, se detecta ligera pérdida auditiva por presencia de moco en el oído… Todo ello nos lleva a trabajar los objetivos de alimentación sin dejar de lado el trabajo específico en respiración nasal, algo fundamental para evitar que puedan producirse atragantamientos mientras come.

A todo ello se suma un trabajo coordinado entre familia, terapeuta, comedor escolar… y ello ha conseguido que el niño mejore sus funciones y esté comiendo sólidos blandos fáciles de gestionar y tenga iniciativa para probar nuevos.

EL LOGOPEDA ESPECIALIZADO EN TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN, SABRÁ HACER UN ANÁLISIS ESPECÍFICO PARA PODER LLEVAR A CABO LA INTERVENCIÓN ADECUADA EN CADA CASO, COORDINANDO A TODAS LAS PERSONAS IMPLICADAS EN EL PROCESO.


Mª Macarena Álvarez Hdez.

Logopeda-Psicóloga-Maestra

Directora del CLPMA

Col.:T-3210