Yo quiero decidir

Con motivo del fallecimiento de María José, afectada de Esclerosis Múltiple, ayudada por su marido para lograrlo, se reabre de nuevo un tema que nunca en realidad se ha cerrado y sobre el que, lejos de crear polémica, pues nosotros tenemos bien clara nuestra opinión al respecto, queremos hacerles llegar la carta que una paciente con afectación neurológica, ha querido compartir con todos… porque … ¿Quién realmente debe decidir sobre tu vida?

 

YO QUIERO DECIDIR

 

Tengo una enfermedad neurodegenerativa con seis años, ocho meses y diecinueve días de evolución, una enfermedad que no tiene cura y los medicamentos sólo son para paliar los síntomas.

 

En estos días ha vuelto a ocurrir, por amor un hombre ayuda a su mujer a acabar con su sufrimiento. Sí, por amor porque no puede haber un acto mayor que ayudar a terminar con el sufrimiento de una persona.

 

Me resulta increíble que los políticos se posicionen en contra porque ya bastante jodida vive la gente de a pie, sí aquellos que pagan impuestos y trabajan por un salario, que no pueden evadir capitales, para que llegado el momento tenga que sufrir porque alguien desde la pantalla de televisión diga que cree en el derecho a la vida.

 

¿Derecho a la vida? ¿Qué vida? Estar postrada en una cama o sentado en una silla, sin poder hablar, sin poder comer sola, sin poder bañarte sola, sin poder leer, pintar, sonreír, ….¿qué vida es esa?.

 

No funciona la ley de la dependencia, se ha recortado en sanidad favoreciendo a los hospitales privados, las compañías de seguro no te quieren, eres un coste afectivo y económico para tú familia, y para la sociedad. La agonía sólo favorece a las farmaceuticas.

 

Algunos dicen que se debería procurar cuidados paliativos, ¿Cuándo?¿Cuándo me estoy muriendo? ¡NO! Los cuidados los quiero ahora y no tener que gastarme más de 150 € mensuales entre fisioterapeutas, logopedas y demás. Ah, ¿no representa este señor al partido que recortó en investigación? Pues gracias a ustedes tengo dos hijos emigrantes, por lo que añado un nuevo dolor a mi vida.

 

También hay quien dice que esto es de “imbéciles de izquierda”, ¡NO! No me considero imbécil, soy diplomada, trabaje para tener una pensión digna, soy madre de cuatro hijos y casada. Cuando ese señor me califica así es porque su ignorancia respecto al sufrimiento o enfermedades terminales es supina. Ah, ¿no es este señor el del partido que aprueba las armas? Eso es estar a favor de la vida.

 

Otros que la Iglesia no lo aprueba, mire hay mucha miseria en este mundo, muchos niños muriendo de hambre, familias enteras huyendo de la pobreza. Señores, bájense del pulpito y salgan a la calle a escuchar al prójimo y necesitado.

 

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme». Entonces los justos le responderán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?». Y el Rey les dirá: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» – Mateo 25, 31-46

 

No creo que Jesús quiera verme sufriendo en una cama, porque Dios es padre y amor.

 

Dejen que sean los enfermos que libre y voluntariamente decidan como quieren morir, y no los sanos que desconocen el sufrimiento.

 

Cuando un animal sufre se avisa al veterinario para que acabe con su sufrimiento, no merezco el mismo trato ante el sufrimiento.

 

Ustedes no hacen nada para ayudar en investigación, avances tecnológicos o medio ambiente, ni siquiera las asociaciones son gratuitas, así que déjenme morir en paz cuando yo considere que es mi momento.

 


 

Anónimo

Paciente con afectación neurológica